Cinco facciones, diez operadores y una pregunta que nadie ha sabido responder: ¿quién controla el núcleo raíz?
Durante décadas, los sistemas solo hicieron lo que se les pedía. Luego llegaron las actualizaciones automáticas, los agentes autónomos y los clústeres que se escalaban solos. Un día, nadie supo decir quién estaba al mando de qué.
Los procesos empezaron a competir por memoria, por ciclos y por buses. Los que sobrevivían se copiaban. Los que perdían iban a /dev/null. Detrás de cada bando apareció un operador: alguien con acceso suficiente para darles órdenes.
Hoy cada máquina es un campo de batalla de cinco buses. Defensores, criminales, ingenieros y científicos libran duelos que nadie ve, por un premio que todos quieren: el núcleo raíz, el sistema que controla a todos los demás.

Ada escribe el primer algoritmo. Babbage construye la máquina que debía ejecutarlo.
El gusano Morris tumba una décima parte de internet. La red descubre que tiene enemigos.
Un ransomware cifra hospitales en 150 países. Cryptlock toma nota.
Los sistemas se defienden solos. Y atacan solos. Empieza SYSWAR.
Cada operador domina dos facciones y su repo solo puede usar cartas de ellas. Conocer a las cinco es saber qué te espera al otro lado.
Cada operador combina dos facciones y aporta dos comandos propios. Sus nombres no son casualidad.
Cada victoria te da créditos y acceso al siguiente objetivo. Los rivales crecen: más cartas, más integridad, menos errores.
Empieza con cualquier operador. Todos tienen un mazo listo para su primer duelo.
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